EXENCIÓN IRPF MAYORES DE 65 AÑOS (ACTUALIZADO)

El artículo 33.4.b de la Ley 35/2006 del IRPF, declara SUJETAS Y EXENTAS las ganancias patrimoniales de los mayores de 65 años (y personas menores de 65 con gran dependencia o dependencia severa) derivadas de la transmisión de su vivienda habitual. Paso a contarles lo vivido estas semana en nuestras oficinas: el calvario sufrido por una mujer de 79 años con nuestra querida AEAT.

Los hechos son los siguientes: 

Una abuelita se me sienta delante llorando, sin que pueda entender nada de lo que me dice. Sujeta fuertemente en su mano izquierda unos papeles arrugados, en la derecha porta un pañuelo de tela bordado con el que intenta secarse las lágrimas. Mientras intento calmarla, le arranco suavemente los papeles y empiezo a leerlos. 

Se compone de una comunicación de la AEAT que inicia el procedimiento de apremio para el cobro de una deuda y de la sanción correspondiente, en este caso calificada como muy grave, al haber existido ocultación por parte del contribuyente.

Miro a la contribuyente que está sentada enfrente mía, y aunque las primeras impresiones pueden ser equívocas, no veo al arquetipo de defraudadora fiscal que haya ocultado sus ganancias a Hacienda.

El origen de todo el expediente es la comprobación realizada a la contribuyente por una ganancia patrimonial presuntamente obtenida. Se le hicieron los dos intentos de notificación y al ser negativos se publicó por edicto, entrando a continuación el servicio de Inspección para imponer una multa por ocultamiento. Debemos recordar en este punto a la Ley 7/2012 que aumentaba las sanciones en este tipo de infracciones.

La gracia total ascendía a la nada despreciable cifra de 40.000€, de ahí que la señora estuviera en ese estado de paroxismo nervioso.

Con mucho trabajo le fui sonsacando la información de lo ocurrido.

Sí, había vendido la que era su vivienda habitual.

No, no lo había declarado porque desde que enviudó hacía más de 20 años no había hecho nunca la declaración, ya que su pensión no superó nunca los límites establecidos.

No, no comunicó a Hacienda el cambio de residencia tras la transmisión.

No, tampoco había recibido ninguna de las comunicaciones que citaba la AEAT. 

Sí, venía del edificio de la AEAT, y le habían dicho que podría fraccionar la deuda.

Mi indignación crecía por momentos. Ante mí tenía a una pobre mujer indefensa a la que el sistema estaba pisoteando, aprovechándose del desconocimiento de las leyes de esos ciudadanos a los que, en teoría, debería servir. 

Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes.

- La señora cometió dos errores(la señora solo cometió un error: no actualizar el domicilio fiscal. El IRPF es un impuesto que se tributa por medio de autoliquidación, ya sea mediante confirmación de borrador, o mediante el uso del programa PADRE. El programa PADRE contiene un defecto, ya que no dispone de ninguna casilla para marcar las exenciones contenidas en el artículo 33.4 de la LIRPF, a pesar de que son ganancias patrimoniales sujetas, y exentas; al contrario de las contenidas en los puntos 33.2 y 33.3 de la LIRPF, que NO son ganancias patrimoniales. Por lo tanto casi siempre recibiremos una comunicación de inicio de comprobación limitada para determinar por qué no se ha declarado la ganancia patrimonial. Siempre hay que actualizar el domicilio fiscal. El domicilio fiscal se actualiza anualmente a través de la declaración de IRPF en la página número 1; o en cualquier momento, a través del modelo 030 que puede ser presentado telemáticamente o de manera presencial): no declarar la ganancia patrimonial como exenta y no declarar el cambio de domicilio fiscal. Es muy importante que todos tengamos actualizados nuestros domicilios fiscales, sin esperar a la declaración de IRPF anual para declarar el cambio (además se puede hacer telemáticamente). Y más importante aún es saber, que a pesar de estar exenta, debemos incluir dicha ganancia patrimonial en nuestra declaración de IRPF.

No me cansaré de repetir la diferencia existente entre NO SUJECIÓN, y SUJECIÓN Y EXENCIÓN. En la no sujeción, el supuesto de hecho gravado por el impuesto NO se ha producido y por lo tanto, NO hay que declararlo (comprar un jersey en Zara no es un supuesto de hecho gravado por el ITPAJD y por tanto, no hay que declararlo). Por el contrario en la sujeción y exención, el supuesto de hecho SÍ se produce, por lo que hay que presentar el impuesto ante la Administración, pero la ley lo declara exento, por lo que lo rellenamos el modelo pero no pagamos nada (en nuestro caso, la señora tendría que haberlo declarado en su declaración de IRPF pero no habría pagado nada).

Los medios informáticos revelan a la Administración cada vez más datos de nosotros y de nuestro patrimonio. En concreto, la Dirección General del Catastro, facilita a la AEAT, las presunciones de ganancias patrimoniales basadas en los cambios de titularidad catastral. Pero dicha información no detalla el tipo de escritura pública, y por tanto el hecho jurídico, sobre el que sustenta dicho cambio de titularidad. Por ello debemos tener la precaución de actualizar nuestro domicilio fiscal inmediatamente ante cualquier cambio de titularidad catastral que nos afecte. De este modo, recibiremos correctamente las comunicaciones de las Administraciones y podremos hacer valer nuestros derechos de una manera mas eficaz.

- A la Administración se le hizo la boca agua al descubrir la presunta ganancia patrimonial obtenida y no declarada y se lanzó contra la contribuyente sin seguir, desde mi punto de vista, la diligencia necesaria que debería haber presidido la instrucción, al menos, del procedimiento de infracción tributaria.

Ello es así, porque el agravante de ocultación no se sustenta por ningún lado. La contribuyente hizo en su declaración de IRPF lo mismo que los últimos veinte años: no presentarla. No hubo una actitud, un animus, destinado a ocultar la ganancia patrimonial. Y una vez que la señora se presenta en las oficinas de la AEAT y al comprobar que la edad superaba los 65 años, deberían haber aconsejado que se buscara un asesor, no recomendarle el fraccionamiento. 

Ésto último es fácil de imaginar como ocurrió, colas kilométricas, reducción de personal, de sueldo, presiones por aumentar la recaudación, una señora a la que no se le entiende... podemos entenderlo, pero desde luego, no podemos compartir lo sucedido.

- ¿Y se puede solucionar lo ocurrido a la señora? La respuesta es SÍ. La señora tendrá que ingresar como máximo 75€, multa por presentación extemporánea de declaración sin perjuicio económico para la Administración. 

Le hice el consiguiente recurso, suspendiendo y anulando el procedimiento de apremio en base a la existencia de un error de hecho basado en la exención de la ganancia patrimonial que la Administración pretendía hacer tributar.

La señora se marchó con una sonrisa y los ojos rojos del susto. La moraleja es evidente: no nos podemos fiar de los bancos (mantra de moda); pero tampoco de ninguna de las Administraciónes Tributarias de nuestro país, porque, desgraciadamente, no están para ayudarnos a que paguemos correctamente nuestros impuestos, sino para introducir la mano en nuestros bolsillos y dejarlos completamente vacíos.

Miguel Siderakis Crespo